De la diversidad de estilos
musicales a las distintas temáticas que sus letras tocan. De los
"villeros" a los más “chetos” de San Isidro. Del
primer LG con cámara hasta la última versión de Samsung. De 1976 a
2013. Del sueño a la pesadilla. De Usuhaia a Jujuy. Del cielo al
infierno. De la cumbia al rock. Los blancos, los negros y todos sus
grises. Salta La Banca en Malvinas Argentinas invocó a todo.
De la platea al campo, incorporando el vip. Todos fueron testigos del idilio que existe entre la banda,
la sociedad, el amor, la lucha, y quienes entienden de qué se trata eso.
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| Foto: Twitter @saltalabanca |
Los temas de índole popular que
afrontó nuestro país en las últimas décadas: todos presentes.
Alguno podría decirme: “¿Y Malvinas?”. Y tendría que
responder: “¿Me estás hablando en serio?”. Como una especie de
susurro, grito y aliento, hace cuatro meses que miles de personas
piensan en el “Malvinas Argentinas”.
Nada quedó afuera. El destino,
desde su lugar, se alineó a la noche perfecta.
Esa “Chispa” de Salta la Banca
pensó en todo. La seguridad, impecable. La gente, 10 puntos. La
banda, a la altura de su exponencial crecimiento.
“Gracias por dejar que nosotros
podamos vivir soñando”. Para cuando Santiago Aysine dijo esas
palabras el sábado pasado, más de 6.000 personas ya estaban soñando depiertos desde
hace más de 1 hora y media.
Un cúmulo de sensaciones
indescifrables invadía seguramente a decenas de personas que hace
poco más de 4 años vieron nacer ese proyecto y lo siguieron paso por paso.
Miles, de los que lo vieron crecer
desde Seremos, vivían la noche que obviamente ya esperaban sea
mágica.
Por su parte, cientos de curiosos
asistieron a un evento para ver si podían entender un fenómeno
cultural y social que, desde afuera, no comprendían.
No es moda. ¿Qué moda deja
enseñanzas?. Podría caer en la demagogia al citar: “Es la magia
de la escuela independiente”. Pero está bueno agregarle a eso que
es una fuerza que aturde, alivia y motiva a un cambio.
¿A qué clase de ser vivo no lo
motiva un cambio?.
Y sí. Como expresó su cantante,
esa fuerza la generaron, solos, Salta la Banca y su público. Nadie
les regaló nada. Quizá por eso mismo se los acompaña tanto desde
abajo del escenario. Tal vez por eso hay tanto eco en el ambiente
sobre ¿Qué es Salta la Banca?. Ningún medio lo explica, ningún
buitre lo define con cierta objetividad.
Dejan aprendizajes y reflexiones.
Enseñan otras caras del amor y del odio. Aprender, reflexionar, amar
y saber odiar. En un momento donde es tan fácil que se junten y
traspapelen esos verbos, y que de vez en cuando nos mareemos y
desilusionemos, es importante tener, o al menos intentar tener en
claro cuál es nuestro enemigo.
Muchas veces el resultado será uno
mismo, será importante entender los porqué.
Hoy solo estoy seguro que
escuchando, leyendo y asimilando a esta banda, podré aprender un
poquito más de todo lo que se trata esta vida y el mismo entorno en
el que vivimos. La sociedad, la suciedad, la vida, la muerte, las
presencias y las ausencias.
Es un grupo de personas que hoy se
mete en cada rincón de la mente de miles de chicos, jóvenes y
adultos y alimenta la actividad neuronal para incorporar el “porqué” más allá del “está bien” o “está mal”.
Brindo por Malvinas Argentinas,
brindo por Salta la Banca, por la escuela independiente y porque sigo convencidísimo de que lo que cuenta es lo que se siente en la
calle, en la gente, y no en los inventos de esos incoherentes que no
quieren que lleguen tan alto como van a llegar.
Por Tato Vallejos
Si te parece que el sábado faltó algo o querés agregar algo a este intento de ensayo, tuiteá: @tatovallejos
